El cambio es evidente en los datos: el crédito al sector privado no financiero pasó de representar el 22% del activo bancario en diciembre de 2023 al 44% en marzo de 2025. En paralelo, la participación del Estado cayó al 28%.
Para el Gobierno, este proceso de crowding in es central para dinamizar el consumo, reactivar la inversión y sostener la recuperación económica a través de un mercado crediticio más orientado al sector productivo.
Con este nuevo perfil de financiamiento, el sistema bancario busca consolidar una etapa de mayor actividad y estabilidad, apostando a que el crédito privado actúe como motor del crecimiento en los próximos meses.

