Numerosas localidades vinculadas a la actividad agropecuaria resultaron perjudicadas, no solo por los campos inundados, sino también por el mal estado de los caminos rurales y las dificultades para movilizar maquinaria debido al barro.
En septiembre pasado, CARBAP había difundido un informe que advertía sobre más de tres millones de hectáreas afectadas por el exceso hídrico, lo que ya complicaba las tareas de producción. Entre las zonas más perjudicadas figuraban 9 de Julio, Lincoln, Carlos Casares, Bolívar y 25 de Mayo, importantes polos agrícolas del centro bonaerense.
En las últimas semanas, el fenómeno se extendió hacia el este y sur provincial, alcanzando áreas de Las Flores y hasta cercanas a la costa atlántica. Desde la entidad señalaron que elaborarán un nuevo relevamiento para precisar el alcance del impacto y las consecuencias que podría tener sobre la producción en los próximos meses.
El problema, remarcaron, responde a una combinación de factores: por un lado, la abundante cantidad de lluvia caída en los últimos meses, y por otro, la falta de obras estructurales en la cuenca del río Salado, uno de los principales cauces que atraviesa la provincia.

