Vale aclarar que en 2024 las expectativas no eran altas y en pocas semanas hubo cambios importantes; mejoró el precio del trigo, bajó el valor de la urea y las complicaciones para encarar el maíz por la presencia de la “chicharrita”. Todo esto hizo que la condición mejora y se terminó sembrando un 28% más que en 2023.
Si bien falta mucho aún para poder afirmarlo, hay señales positivas que permiten pensar en la posibilidad de que la actual campaña se acerque a las 1,8 M de ha sembradas.
Hay varios aspectos que juegan a favor de la implantación del cultivo como las excelentes reservas de humedad, los 1ros rindes de la cosecha de soja de 2da que están sorprendiendo por sus buenos valores, un invierno que se proyecta “Neutral” en el Pacífico, la actual relación entre trigo/urea y los malos resultados que tuvo el maíz sobre todo en el NE de Buenos Aires.
Por su parte, desde la BCR destacan como amenaza: "Aunque los márgenes son mejores que hace un año, los valores resultan ajustados y los rindes de indiferencia son ligeramente mayores. Por último, está incertidumbre con los precios de los fertilizantes fosfatados".

